"¿Cómo se quiere evangelizar al mundo con un catecismo que pesa literalmente 1 kg?"

 

Si Café Hispano fuera una revista, contaría con una sección dedicada a aquellas noticias que publican otros medios de comunicación y que bien pueden resultar de interés para nuestros lectores.

 

Esta semana, abrimos puntualmente dicha sección para ofrecer una entrevista con el sacerdote católico, teólogo y profesor emérito de la Universidad de Tubinga, Hans Küng publicada recientemente.

 

En ella, Küng habla de la situación actual de la Iglesia Católica, presenta los orígenes del papado, reflexiona sobre la autoridad en la iglesia, habla del papel de la mujer, de cómo se debe construir iglesia en el s. XXI y de mucho más.

 

Creemos que esta entrevista puede ser de interés para el lector adventista por varias razones. Primero porque Hans Küng es un pensador con gran influencia en el mundo occidental, especialmente entre los creyentes. Segundo porque Küng es un ejemplo de cómo criticar a la iglesia de manera constructiva. Y tercero, porque nos parece que en muchas ocasiones, si allí donde dice “Iglesia Católica” dijera “Iglesia Adventista”, el análisis seguiría siendo muy acertado. Pero esto último que lo juzgue el lector y que lo exprese en los comentarios.

 

 

Entrevista de Ralf Caspary al profesor Hans Küng.

 

'Diagnóstico: Enferma terminal. ¿Se puede salvar aún la Iglesia?' Esta es la pregunta que se plantea en su último libro, publicado en Alemania por la editorial Piper Verlag, el teólogo crítico y especialista en ética mundial Hans Küngen su último libro.

 

"En la situación actual no puedo guardar silencio", dice Hans Küng. En su opinión la Iglesia Católica se encuentra inmersa en una grave crisis. Crisis que es necesario describir con objetividad y sin prejuicios antes de aplicar la terapia adecuada. Crisis que se plasma, entre oras cosas en censura, absolutismo y estructuras autoritarias.

 

[…]

 

Pregunta:Usted ha llegado a decir que estamos en la segunda fase de la crisis. Ha hablado de falta de disposición a dialogar. Aclárenos, por favor, este punto.

Küng:Suponemos que los obispos han aprendido que no pueden seguir actuando de una forma tan autoritaria como hasta ahora, que han de escuchar al pueblo. Pero no es así, ni siguiera han aprendido eso. Creo que ¡nosotros somos el pueblo! La gente dice: se nos está agotando la paciencia, queremos participar en las decisiones, también en nuestras parroquias. Queremos elegir a nuestros obispos, queremos ver a mujeres en los diferentes cargos, queremos que haya agentes de pastoral, hombres y mujeres, que sean ordenados/as sacerdotes. Son eslóganes y demandas que reflejan el descontento de la gente. De hecho, se ha producido un cisma dentro de la Iglesia entre los que, ahí arriba, piensan que pueden seguir actuando con el estilo de siempre y el pueblo y una buena parte del clero liberal.

 

 

Pregunta:¿Qué reacciones ha desatado su libro hasta la fecha?

Küng: Se lo he enviado a todos los obispos alemanes y hasta ahora las reacciones han sido, cuando menos, cordiales. También se lo he enviado al Papa Benedicto con una cortés carta en la que le expongo como, en el fondo, mi intención es ayudar a la Iglesia, aunque tenga una idea diferente de cómo deberíamos proceder. Él me ha hecho llegar su agradecimiento, lo que me parece un gesto positivo. Tengo sumo cuidado en intentar conducir el debate con objetividad, sin traspasar la barrera de la ofensa personal y sin que la cuestión devenga en un asunto personal.

 

Pregunta: ¿Qué reacciones ha provocado entre los laicos?

Küng: En pocas ocasiones he recibido tantas cartas agradeciéndome el libro, a pesar de tratarse, de hecho, de un análisis algo depre que puede producir desaliento. Me agradecen mucho que afirme que la recuperación es posible. El libro está repleto de propuestas concretas. No me puedo quejar de las reacciones, todo lo contrario, me anima mucho recibir casi a diario cartas de tanta gente, muchas veces de gente sencilla.

 

Pregunta: ¿Cuáles son para Ud. los principales síntomas de esta crísis de la Iglesia Católica que diagnóstica en el libro?

Küng: Básicamente que las parroquias se están secando lentamente, en parte a causa del mensaje dogmático que viene reiteradamente prescrito desde arriba. Naturalmente tenemos también el problema de los cargos eclesiáles. En el libro lo ilustro con el ejemplo de mi propia comunidad en Suiza. Durante mucho tiempo hemos tenido cuatro sacerdotes (los "cuatro caballeros"); hoy no queda ninguno. Seguimos teniendo a dos jubilados y a un diácono. El diácono lo hace fenomenal, un alemán, por cierto. No obstante, no puede presidir la eucaristía por no haber sido ordenado sacerdote. Y no puede ser ordenado sacerdote porque está casado. Es completamente absurdo. Hemos de abordar una serie de puntos muy concretos: 1. el celibato ha de ser opcional. 2. las mujeres han de tener acceso a los cargos eclesiales. 3. se ha de permitir que los divorciados participen en la eucaristía; 4. se han de establecer comunidades eucarísticas entre las diferentes confesiones sin esperar otros 400 años.

 

Pregunta: Estos son algunos puntos para la terapia. Volvamos al diagnóstico. ¿Cómo denominaría Ud. la enfermedad que afecta al nucleo de la Iglesia Católica?

Küng: La enfermedad es el sistema romano. Lo introdujeron los Papas de la denominada Reforma gregoriana, en honor a Gregorio VII. Así fue como se introdujo el papismo, el absolutismo papal, según el cual una sola persona en la Iglesia tiene la última palabra. Esto produjo la escisión de la Iglesia Oriental que no aceptó dichas modificaciones. De esa época procede el predominio del clero sobre los laicos. Padecemos un celibato para todo el clero que se introdujo en el siglo XI. Aquí pienso que está el origen de la enfermedad. Ahí surgió el germen. Se intentó erradicarlo con la Reforma pero en Roma encontró resistencia. Con el Vaticano II se intentó luchar contra todo esto. Tuvo un éxito parcial, aunque no se permitió debatir ni sobre el celibato ni discutir sobre el papado. Se puede considerar que el Concilio tuvo éxito a medias. En estos momentos la situación es calamitosa. En Roma, en lugar de haber aprendido algo, como hubiera sido de esperar, y haber emprendido el camino de la liberalización, los dos Papas restauracionistas -Wojtyla y Ratzinger- han hecho lo contrario. Han hecho todo lo posible para que el Concilio y la Iglesia retrocedan a una fase preconciliar.

 

Pregunta: ¿Se refiere al Concilio Vaticano II que intentó producir una cierta apertura?

Küng: Sí, los frutos del Concilio Vaticano II fueron excelentes: integró el paradigma de la Reforma en la Iglesia, incorporó las lenguas vernáculas a la liturgia, todo el pueblo participa hoy activamente en la liturgia, se revalorizó el papel de los laicos y el de la Iglesia Oriental. Incluso se ha producido una integración de los paradigmas de la Ilustración, de la Modernidad. Desde entonces se reconoce la libertad de culto y los derechos humanos; y tenemos una actitud positiva hacia las religiones del mundo y hacia el mundo secular. Pero éstos son precisamente los puntos en lo que Roma quiere retroceder. Roma lo tiene todo organizado para retener el poder.

 

Pregunta: Si le he entendido correctamente, desde hace unas décadas, en la Iglesia Católica, se ha producido una recaída, un retroceso, una fuerte concentración en el sistema de dominio romano ¿esto es lo que Ud. Critica?

Küng: Sí. Esto queda de manifiesto en los siguientes puntos: primero, se han ido publicando continuamente documentos sin preguntar al episcopado y sin consultar a nadie previamente. Se trata de documentos de la curia que subrayan la pretensión de estar en posesión de la verdad, el monopolio sobre la verdad de la Iglesia Católica. En segundo lugar, tenemos toda la desafortunada normativa relacionda con la moral sexual que se ha ido publicado. Esta es la línea. En tercer lugar, tenemos la política de elección de personas. De forma sistemática, para los puestos de obispo y otros cargos de la curia se eligen exclusivamente personas fieles a esa línea. He escrito un capítulo entero sobre los motivos por los que los obispos guardan silencio: porque ya han sido seleccionados, porque previamente se han comprometido, porque en la ordenación han de prestar juramento al Papa, porque no pueden hablar libremente. Por eso escuchamos de todos la misma opinión. Los obispos se encuentran en una situación de gran presión, por una parte la que les llega de arriba, por otra parte la de la comunidad creyente.

 

Pregunta: ¿Por lo tanto, Ud. dirige sus críticas también contra el monopolio de poder y el monopolio de la verdad del Papa?

Küng: Sí, exactamente.

 

Pregunta: ¿Esa sería la principal herida?

Küng: Me imagino que si hubiéramos tenido otro Papa en la línea de Juan XXIII, la institución de Pedro sería algo magnífico. Podría ser una institución de guía pastoral, que inspira, que une. El papado actual es una institución de dominio que divide. El Papa divide a la Iglesia. Esta es una tesis que no se toma suficientemente en serio. Según las últimas encuestas, el 80% de los católicos alemanes quieren reformas. El 20% que no las quieren son, por desgracia, los que sí son tomados en serio. Algunos obispos sostienen que entre los católicos hay dos grupos. No es cierto, no se trata de dos grupos. La mayoría quiere reformas. Es tan sólo una minoría de personas, con presencia en los medios, las que están en contra de las reformas. Ellos no representan a la Iglesia que deseamos tener. Como pueblo de Dios queremos una Iglesia en la que nos sentamos incluídos todos, no queremos un pequeño grupo dominante que controle todo.

 

Pregunta: Hay algo que no entiendo bien. Si Ud. critica al Papa actual y lo compara con otros Papas más liberales, entonces no es un problema de la estructura de la Iglesia, sino de la personalidad del Papa.


Küng: También recae en la personalidad del Papa. Joseph Ratzinger procede de un entorno conservador. Yo también procedo de un entorno conservador. Esto no es ninguna vergüenza, incluso se podría tornar en una ventaja. Pero él ha interiorizado este entorno. El vivió principalmente en Alemania sin conocer bien el mundo. Después se trasladó a Roma donde ha vivido en un gueto artificial en el que no se percibe lo que sucede en el resto del mundo. Al leer algunas declaraciones suyas, como el decreto que publicó sobre las otras Iglesias siendo aún cardenal, uno se pregunta: ¿dónde vive este hombre realmente, en la luna? Ahora ha anunciado una campaña de evangelización nada convincente. ¿Cómo se quiere evangelizar al mundo con un catecismo que pesa literalmente 1 kg? ¿Pretende torturar a la gente? Además está la cuestión de la Enseñanza de la Iglesia. El habla expresamente de la "enseñanza del Papa". Esto, por supuesto, no hay persona ilustrada que se lo tome en serio. ¿Quién va a admitir a estas alturas que una sóla persona reclame para sí el poder legislativo, ejecutivo y judicial sobre una comunidad de mas de mil millones de personas? En tercer lugar, se está dando un impulso problemático al tipo de religiosidad popular tradicional que se quiere promover. Se producen estas terribles escenas en la que un Papa besa la sangre de su predecesor en su relicario de plata. Pero, bueno ¿dónde estamos? Esto es oscurantismo medieval.

 

Pregunta: Aprecio que se indigna cuando habla del Papa actual.

Küng: No, no se trata del Papa actual.

Pregunta: En su libro le critica con dureza. Habla, por ejemplo, de boato y despilfarro, de estructuras autoritarias. ¿Se le podría reprochar: Küng habla con cierto resentimiento?

Küng: No. Creo que sigo teniendo la capacidad de poder hablar muy bien con el Papa personalmente. Seguimos manteniendo correspondencia y él sabe que mi preocupación es simplemente la Iglesia; pero que tengo una concepción diametralmente opuesta a la suya en lo que al camino a seguir se refiere. Me interesa resaltar que no hemos llegado a esta situación por el Papa Ratzinger, sino como evolución desde el s. XI. Aunque Joseph Ratzinger y su predecesor hayan hecho todo lo posible para volver a un paradigma medieval de la cristiandad.

 

Pregunta: Sr. Küng, ¿el sistema romano no se asienta en el Nuevo Testamento y en la Historia de la Iglesia?

Küng: No. La misma palabra "jerarquía" no la encontrará en el Nuevo Testamento. Sí que aparece seis veces la palabra "diaconia" con la famosa frase: "el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos". En esa misma línea tenemos también la escena del lavamiento de pies. Pero el Papa quiere ser señor entre los señores. Aparece como un faraón moderno. Si observamos las ceremonias en San Pedro, una sóla persona está en el centro, mientras los obispos se mantienen a distancia, como figurantes. Nadie tiene nada que decir, sólo hay uno que habla, sólo hay uno que lo decide todo. Esta no es una Iglesia de nuestro tiempo. Y no se corresponde en absoluto con el Nuevo Testamento ni con su época, donde reinaba la hermandad, donde las mujeres estaban presentes y donde había una comunidad carismática, como se ve en las comunidades paulinas.
Todo lo contrario de lo que se practica hoy en día. Hoy reina una estructura medieval que, en principio, sólo se encuentra en los países árabes. Nos recuerda al comunismo: se basa en el secretario de un partido único que decide todo. El resto ha sido elegido en función de su lealtad a la linea papal. Lo mismo pasa con los obispos. Aunque, cada vez hay menos creyentes que aceptan este sistema autoritario. Ni en Arabia se acepta ya a los autócratas. Yo sostengo que en la Iglesia Católica los autócratas tampoco tienen ningún futuro.

 

Pregunta: Ha dicho que la Iglesia Católica no está a la altura de la época moderna. No obstante, se podría objetar que esa es precisamente su ventaja. ¿En qué piensa Ud. que debería transformarse? ¿En una empresa moderna acorde a los tiempo? En ese caso, no ofrecería ninguna alternativa.

Küng: No es que yo sea un partidario absoluto de la modernización. La Iglesia debería, en primer lugar, volver a sus orígenes. Se trata de ver si todavía podemos apelar a Jesús de Nazaret o no. En mi libro describo una escena: es impensable que Jesús de Nazaret apareciera en una ceremonia del Papa, no tendría sitio. Es simplemente una manifestación de poder pomposa e imperial, donde todos aplauden y los señores de este mundo participan para ser vistos y recoger votos. Esa imagen no tiene nada que ver con la Iglesia que Jesús quería, es decir no tiene nada que ver con la comunidad de discípulos de Jesus. No se trata de modernizar a cualquier precio. En determinadas circunstancias, precisamente habrá que ofrecer resistencia a la Modernidad, justamente en los aspectos en los que es inhumana. He escrito suficientes libros críticos con la Modernidad, por ejemplo: "Anständige Wirtchaften" (Una Economía Honrada), que trata sobre la falta de moral de la economía. Lo que no puede ser es que adoptemos como solución la Edad Media, cuando lo que deberíamos es dar el paso de la Modernidad a la Posmodernidad.

Pregunta: Hans Küng apela a Jesús, el Papa apela a Jesús. ¿Qué puede hacer un laíco ante estos dos intentos de legitimación?

Küng: Debería leer la Biblia, así se daría cuenta de donde está Jesús. Cuando Ratzinger en calidad de teólogo, también como Papa, escribe sobre Jesús -aunque realmente no deberia escribir libros sino dirigir la Iglesia- lo hace sobre el Cristo dogmático que camina sobre la tierra. No habla de que Jesús contradecía a las instituciones religiosas de su tiempo, de que al final fue asesinado por los que se consideraban ortodoxos. Todo lo contrario, habla siempre del Cristo de los dogmas, de la Iglesia y de la administración.

 

Pregunta: Volvamos a los obispos. Ha mencionado que son todos muy fieles a la línea papal, y que se trata, de hecho, de un grupo hermético y estánco. ¿Cómo se ha llegado a esto?

Küng: Es como si el Papa pudiera nombrar él sólo a todos los obispos. Sobre todo se comprometen con su linea. Sucede literalmente como en el partido comunista, donde nadie tiene nada que decir salvo el jefe de Moscú. Por eso dicen todos los mismo. Si hablas individualmente con los obispos, te dicen: "Tiene Ud. razón, por supuesto, pero..."
Si tan solo hubiera un obispo en la República Federal Alemana que, por fin, dijera cómo está la situación, que así no se puede seguir, que se han de abordar reformas, se le echarían encima Roma y el Vaticano, que intervendrían a través del nuncio, etc. También tendría al resto de los obispos enfrente, en especial a la facción de Meisner, que intenta ejercer el terror sicológico en la Conferencia Episcopal y, naturalmente, a toda la curia romana. Tendría en contra a todo ese pequeño grupo de conservadores y sus agencias de prensa, las que difunden continuamente noticias. Tendría que ser muy fuerte. Aunque contaría, al menos, con el apoyo del pueblo.

 

[…]

 

Pregunta: Hasta aquí el diagnósitico de la crisis. En este contexto recurre Ud. continuamente a la metáfora de la enfermedad, pasemos ahora a las propuestas para la terapia. Ud. tiene una imagen concreta de la reforma de la Iglesia. De nuestra conversación deduzco que la reforma que el Sr. Küng tiene en mente pasa por eliminar totalmente la institución de la Iglesia.

Küng: No, qué va, todo lo contrario. Me gustaría que reconstruyeramos la institución de la Iglesia desde abajo, por supuesto, con base en el Nuevo Testamente y en el humanitarismo.

 

[…]

 

Pregunta: No obstante, la institución del papado ¿le parecería aceptable si el Papa fuera más liberal, más abierto? ¿O diría que esta función del papado ya no está en consonancia con los tiempos que corren?

Küng: No. Siempre he estado a favor del equilibrio, del check and balance.Es bueno que haya una comunidad, también es bueno que haya algunas autoridades. Un hombre como Juan XXIII tuvo un efecto maravilloso en la Iglesia. Hizo más en cinco años que Wojtyla con sus docenas de viajes. Cambió toda la situación. Fue una gran oportunidad. No obstante, Sr. Casparry, he de confesarle que hoy tengo más confianza en las parroquias y no le quiero privar de una buena noticia que he recibido. Dos parroquias de Bruchsal, las comunidades romano-católicas de St. Peter y la comunidad parroquial de Paul Gerhardt, evangélica, escriben: "Damos por terminada la división que durante casi 500 años ha vivido la cristiandad en nuestra zona". Y añaden -espero que se publique pronto-: "Reconocemos que en todas las parroquias firmantes se vive igualmente como seguidores de Cristo y como comunidades de Jesucristo. Reconocemos que en nuestras parroquias Jesúcristo nos invita a la mesa del Padre y sabemos que Él no excluye a nadie que quiera seguirle. Por la presente, manifestamos expresamente nuestra recíproca hospitalidad".
Espero que haya muchas parroquias en Alemania que hagan lo mismo. Si los de arriba no quieren, a nivel parroquial podemos dar por superada y finalizada la escisión.

 

Pregunta: ¿Cómo se imagina Ud. esa Iglesia construida desde abajo? ¿Cuáles serían sus fundamentos institucionales? ¿No habría un riesgo de caos, de que la Iglesia se dividiera aún más en múltiples direcciones?

Küng: Lo que acaba de oir de Bruchsal es precisamente lo contrario a una escisión. Acerca a las parroquias. Y en la época del Concilio disfrutamos de gran unidad en la Iglesia. La división actual viene de arriba porque se ha intentado invalidar el Concilio, porque algunos están convencidos de que hay que volver a introducir la misa en latín. Ante estos hechos hay que protestar. Se puede ofrecer resistencia como en el caso de las monaguillas. Los creyentes dijeron simplemente: queremos que haya monaguillas y listo. Ahora, los de arriba intentan establecer que, al menos en las misas en latín, no haya mujeres. Necesitamos que haya una resistencia activa, de lo contrario la Iglesia se va a pique. Estamos en una situación desesperada, hemos perdido prácticamente a toda la generación joven. Esta es la diferencia con respecto a los países árabes donde cientos de miles salen a la calle. ¿Hay hoy 100.000 que salgan a la calle a pedir reformas en la Iglesia Católica? Continuamente me encuentro con padres que me dicen: "Sabe Ud. me da tanta pena que, siendo católicos convencidos, después de haber tenido siempre un buen ambiente familiar en casa, no consigamos que nuestros hijos participen en la Iglesia."



 

Pregunta: Ha hablado de desobediencia civil. ¿Puede concretar? ¿Qué hacen los curas en las parroquias?

Küng: Los párrocos, en su mayoría, practican una desobediencia discreta. Si un padre evangélico se acerca a recibir la comunión, no le preguntan si es evangélico, tal y como se ha llegado a hacer en las jornadas de jóvenes de Colonia. Tampoco anuncian, tal y como se les vuelve a exigir, que de conformidad con el Papa, sólo determinadas personas puedan participar en la eucaristía. Los párrocos, los buenos párrocos, prescinden de esas normas y se las arreglan bastante bien. Aunque yo apoyaría que hubiera más párrocos como los de Bruchsal que sacaran a la luz su resistencia, de forma que la gente se de cuenta de que avanzamos.

 

[…]

[Fin]

Lea la entrevista completa.

Foto de: tejvanphotos

Audio y transcripción original:http://www.swr.de/swr2/programm/sendungen/wissen/ist-die-kirche-noch-zu-retten/-/id=660374/nid=660374/did=8085352/1gkcaxu/index.html

 

Traducción del original alemán a cargo de Ana Moreno

anamorenop@yahoo.es

Esther - Sat, 08/06/2011 - 09:50

Los paralelismos entre lo que Küng describe de la Iglesia Católica y la tendencia hacia la que caminamos en la Iglesia Adventista son evidentes. Nuestra denominación, creo, camina más hacia un credo cerrado propuesto por un grupo cerrado y, a menudo, anónimo de "cabezas pensantes" (muchas veces no me atrevería a asegurar siquiera que son teólogos) que hacia la reflexión personal, el pensar por sí mismos y el enriquecedor debate de ideas y descubrimientos (que es la forma en la que el Espíritu se manifiesta y arroja la tan solicitada "luz", "reavivamiento" y "reforma").
Por otra parte, yo veo una gran diferencia. En la entrevista se menciona que un 80 por ciento de los católicos alemanes piden reformas en el seno de la Iglesia porque perciben la enfermedad de la Institución. ¿Cuántos adventistas sentimos que nuestra querida Iglesia Adventista está enferma?
Yo estoy segura de que somos muchos más de los que creemos, pero son siempre las voces de "los otros" las que se oyen. Los que pensamos distinto nos callamos por prudencia, o por no hacer daño, por no ser "piedra de tropiezo". Pero de cada vez más siento que esas voces que se imponen con tanta autoridad oficial, están siendo "piedra de tropiezo" para mí y para otros hermanos y hermanas.
Muchas veces nos refugiamos en sitios como este para expresarnos y debatir, pero me gustaría que saliéramos a decir en voz alta, de forma serena, con tacto y con el amor con que Cristo nos amó que no estamos de acuerdo en los derroteros que está tomando la Iglesia, porque yo también soy Iglesia.

Juan Ramón Junqueras - Mon, 08/08/2011 - 00:27

Sí Esther. Estoy de acuerdo contigo. Hace falta ya, con urgencia, gente que levante la voz. Con la ternura de quien se siente amado por Dios, es cierto; pero con la firmeza de quien se escandaliza por algunas actitudes que está teniendo la iglesia.

No olvidemos, sin embargo, que quien decida levantar la voz debe estar dispuesto, como Hans Küng, a:

-Ser señalado como falso maestro, lobo entre los corderos...
-Ser invitado a colgarse una piedra de molino al cuello, y tirarse al mar, por escandalizar a los pequeños...
-Ser conminado a autocensurarse, bajo amenaza de ser vetado para tomar la palabra desde el púlpito...
-Descubrir que se mandan "testigos" a su grupo de Escuela Sabática, para ver la hondura de su sedición...
-Ser animado públicamente a abandonar la iglesia, pues la coherencia exige que quien hace una crítica al grupo al que pertenece, lo abandone...
-Sufrir un, bien organizado, aislamiento social en la iglesia, ser puesto en cuarentena...
-Ser víctima de injurias y calumnias ("Se le ha visto en un bar, ¡fumando y en actitud cariñosa con una mujer que no es la suya...!"), para desprestigiar a la persona y a su mensaje...
-Preguntarse si uno se merece todo eso, y plantearse dejar el grupo...

En contrapartida, quien decida levantar la voz ante lo que cree injusto en el ámbito de su grupo religioso, percibirá una cierta calma en la tormenta, un abrazo sobrenatural que lo consuela, una paz interior que lo invita a continuar por amor. ¿Compensa? Pues creo que sí...

Esther - Mon, 08/08/2011 - 10:36

Es verdad que el hablar siempre es un problema. Pero ¿y si te quedas callado? ¿Acaso no es un problema mayor?
Dejadme compartir unos fragmentos de un libro que estoy leyendo sobre la situación de la mujeres en la Iglesia, pero que se puede aplicar a la situación de personas, en general, que van contracorriente:
“Las personas que aspiran a entrar en el ministerio (se refiere a ejercer sus dones y expresar sus convicciones, no sólo a ser pastores) deben tener un espíritu humilde, y nunca debemos tratar a los líderes de una manera irrespetuosa. Pero al mismo tiempo no podemos elevar a los líderes más arriba que a Dios mismo. Conozco algunas mujeres que están atrofiando sus dones y llamados porque no quieren hacer olas. No quieren que sus pastores u otras personas respetables en la iglesia piensen de ellas como que están fuera de orden o son problemáticas.
Pero, ¿adivina qué? Si eres una mujer llamada al ministerio, vas a causar problemas. Vas a hacer enojar a la gente religiosa todos los días. Acostúmbrate. (…) Vas a encontrarte atrapada e inmovilizada si les das demasiado valor a las opiniones de otras personas acerca de ti. Y ninguna mujer atrapada en este lazo puede hacer nada digno para Dios. (…)
Tú también debes entender que primero y más importante que nada eres responsable delante de Dios de los dones espirituales que él te ha confiado. Si tú los entierras solo porque un pastor te dijo que estuvieras callada, ¿va a aceptar eso Dios como una excusa válida?” (Pág. 192,193)
“Agárrate a las promesas de la Palabra de Dios, y ora por coraje para vencer los obstáculos que se levanten en tu camino. Y recuerda: tu enemigo es Satanás, no los hombres, iglesias o denominaciones. No muestres otra cosa que amor hacia los hombres (y mujeres) que te resisten (…) Confía en Dios, quien abrirá la puerta para ti en su tiempo.” (Pág. 203)

Grady, J Lee. “25 preguntas difíciles sobre las mujeres y la Iglesia” Ed. Casa Creación

Juan Ramón Junqueras - Mon, 08/08/2011 - 13:15

¡Pues eso! Gracias.

Juan Ramón Junqueras - Tue, 08/09/2011 - 06:02

Me interesa mucho una pregunta que se hace Küng:

"¿Cómo se quiere evangelizar al mundo con un catecismo que pesa literalmente 1 kg? ¿Pretende torturar a la gente?"

Mucho se está debatiendo sobre la tendencia, en nuestra propia denominación, a que se vaya imponiendo una especie de "credo doctrinal", ese libro sobre las 27 doctrinas fundamentales, que se va engrosando a medida que pasa el tiempo, y que nuestros pioneros verían con un cierto recelo. Es como si alguien pensase que necesitamos de una cierta "ideología" para sobrevivir como pueblo espiritual.

Me gusta la teología; no puedo negarlo. Me formé con ella, ya ella le debo grandes alegrías y satisfacciones. Pero cuanta más teología (doctrina) hago, más me doy cuenta de que lo que cuenta, realmente, es otra cosa: la acción (práctica).

No es la ideologia, ni la teología, ni la doctrina las que muestran nuestra adhesión a los principios del Reino de Dios. Para sorpresa de muchos, también entrarán en el Reino muchos que nunca han oído (o no han querido oír) hablar de Dios, ni de Jesús. Y algunos (lo digo así para no ser descarnado ni cruel) que tienen muy clara la ideología, la teología, la doctrina y el credo, no estarán preparados para entrar: "No todo el que me llama Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos".

En ese mismo pasaje se explica un punto de vista totalmente inédito para otras religiones, y que quita al mensaje evangélico todo residuo "religioso" y lo hace más laico aún y válido para todos, tengan o no doctrina, construyan o no un credo, crean o no crean en Dios. Según la parábola del juicio final que leemos en el evangelio escrito por Mateo, el día en que los seres humanos serán juzgados, muchos se sorprenderán al oírse llamados a "tomar posesión del Reino que os está preparado desde la fundación del mundo". A éstos, que objetarán no haber nunca oído hablar de Jesús, éste les responderá que lo que les ha preparado para aceptar la gratuidad del Reino ha sido la propia gratuidad de su solidaridad con sus semejantes, haber permitido que, de una manera misteriosa, el Espíritu les haya empujado a superar el egoísmo intrínseco a los seres humanos. Han dado de comer al hambriento, de beber al sediento, vestido al desnudo, alentado a los enfermos, visitado a los presos.

Por tanto, no es necesario profesar un credo particular, ni invocar a Jesús como Señor para estar en sintonía con los principios del Reino. Y, al contrario, no basta tener sana doctrina, elaborar un sofisticado credo, hacer mucha teología, para entrar en el Reino.

Incluso se dice, de manera hiperbólica, que en los primeros puestos del Reino (digo hirperbólica porque me parece que hablar de puestos en el Reino es una exageración irónica de Jesús) se sentarán muchos de quienes los "creyentes" pensaban que estarían irremediablemente perdidos y "fuera" del Reino porque no oraban lo suficiente, porque blasfemaron o ni tan siquiera se acercaron por una iglesia. ¡Pero amaron!

Aquí quedan superados, en un acto culturalmente incomprensible, los exclusivismos, preferencialismos y dogmatismos típicos de toda religión. Así que si hemos de profundizar y buscar las raíces de nuestro cristianismo, que no sea a base de doctrinas, catecismos (no sé si nuestro "27 doctrinas fundamentales" pesará incluso más de 1 Kg...) y credos, sino de una apuesta por la dignidad del otro, sea como sea el otro, y crea en lo que crea.

Humberto. R. M. - Sat, 09/03/2011 - 18:16

Mucha razon tiene Esther al exponer los paralelismos que tiene nuestra iglesia con la del entrevistado. Hoy en dia la iglesia Adentista del Septimo Dia en vez de ir hacia adelante, pareciera que esta retrocediendo y creando su propio oscurantismo. Con la concentracion del poder practicamente a un pequeno grupo de personas, la mayoria de los miembros no tiene en realidad la voz y el voto que supestamente deberian. Con tantos temas que discutir y analizar, prefieren seguir en su mundo blanco y negro porque asi "escrito esta".

Isaac Navarrete - Sat, 09/17/2011 - 21:04

Muy buena entrevista... hermanos, no me considero adventista, pero hoy recién me topé con esta página, y he estado leyendo sus artículos. Me ha encantado este café hispano, tienen demasiados buenos artículos... Y esta entrevista a Kung, da una perspectiva asombrosa acerca de lo que está pasando en general realmente con las iglesias, como decían, el paralelismo es bastante aplicable a cualquiera. Quizàs a las menos aplicables sería a las congregaciones evangélicas, pero no sería por que no hayan caído en el asunto de las instituciones jerárquicas, sino porque como verdaderos reinos feudales viven en guerra entre si estos pequeños poderes que las conforman, y mientras tanto, el mundo sigue dando vueltas y muriendo...
Un verdadero agrado encontrarse este foro, saludos a todos

Ruben Sanchez - Sun, 09/18/2011 - 14:17

Muchas gracias por tus comentarios Isaac. Apreciamos mucho tus aportaciones en todos los sentidos. El hecho de que no te consideres adventista hace que tengamos más ganas de oir tu voz. ¡Qué bien que nos hayas encontrado!

Saul Salas - Thu, 09/22/2011 - 14:35

Muy interesante, es que segun la ultima conferencia en Loma Linda, la Iglesia Adventista tiene su "Catecismo Cristiano" y hace poco también hizo su reunion de Pastores en Brasil y dicha reunion se llamo 'Concilio" interesante verdad.

La ultima version del Deseado de Todas la gentes fue publicado con el Logo Papal en la portada y en todas sus paginas, Ya tiene su Catecismo y hace Concilio, creo que esta hija ya se esta pareciendo a su madre , no creen???

http://labibliaconotrosojos.webs.com/librosadventistas.htm

http://www.ustream.tv/recorded/17316855

Saul Salas - Thu, 09/22/2011 - 14:44

Una referencia mas de una revista Adventista a donde se ponen referecias y sugerencias de Pastores Evangelicos...Que tal???

http://saulsalas.webs.com/puedoseradventista.htm

J. Berea - Thu, 09/22/2011 - 22:28

Me parecen muy interesantes las aplicaciones que hacéis de las palabras de Küng a nuestra iglesia. También admiro a Küng por su capacidad intelectual, y por sus no pocas aportaciones a la teología y la fenomenología de la religión. Pero su análisis de la institución romana me parece, como mínimo, decepcionante. Sitúa el origen de la “enfermedad” en la Reforma gregoriana (siglo XI), cuando hacía siglos que sistema papal era diabólico; ¿acaso lo anterior a Gregorio VII fue ideal para Küng?

Idealiza el Concilio Vaticano II, y se equivoca (seamos bien pensados) cuando dice que ¡¡“integró el paradigma de la Reforma en la Iglesia”!!, cuando la realidad es que la función divinizada del papa quedó intacta, y sólo hubo algunos retoques más retóricos que otra cosa en la estructura. Por eso dice este disparate: “Me imagino que si hubiéramos tenido otro Papa en la línea de Juan XXIII, la institución de Pedro sería algo magnífico”. O no entiende nada sobre cómo funciona el papado, o…

Como profeta deja mucho que desear: “Yo sostengo que en la Iglesia Católica los autócratas tampoco tienen ningún futuro”. Con esta capacidad de análisis, ¿cómo van a estar estos papistas preparados para la ofensiva romana? Y si un ejemplo de avance hacia el evangelio es que haya monaguillas en las iglesias católicas, están listos…

Como dice un amigo mío: “Es que en realidad Küng querría ser papa él”. Quizá es un poco exagerado (aunque alguna vez ha dicho que cualquiera, incluso él, podría ser papa), pero lo cierto es que tanto él como la mayoría de los católicos “progresistas” lo que quieren es otro papa, con otro talante; es decir, la perpetuación de la institución, reformada, con papas de su cuerda, pero perpetuada. Así se comprueba en sus frases: Ratzinger “realmente no debería escribir libros sino dirigir la Iglesia”, o “siempre he estado a favor del equilibrio, del check and balance. Es bueno que haya una comunidad, también es bueno que haya algunas autoridades. Un hombre como Juan XXIII tuvo un efecto maravilloso en la Iglesia”.

Me identifico con este artículo: http://javzan.freehostia.com/asuntos/hanskung.htm

Eso sí, me gusta esta frase: “Es impensable que Jesús de Nazaret apareciera en una ceremonia del Papa, no tendría sitio”. Pues nada, Hans a ser consecuente con ella…

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